Aquella noche en el Madison

  
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Bienvenidos a Desde El Sofá, cada semana tendrás una historia nueva, algo diferente que leer y/o oír, por eso te recomiendo que siempre que haya una parte de audio, lo escuches antes de leer el resto de la entrega. Dicho esto, vamos allá...


Sabes que es un momento importante cuando probablemente te acuerdes toda la vida de lo que estabas haciendo, de donde estabas y de con quién estabas cuando pasa ese evento.

En mi caso estaba tranquilamente en casa, con mi familia después de cenar jugando a La Fallera Calavera, riendo y disfrutando de lo que quedaba de fin de semana de la mejor forma que se puede hacer, cuando vi una notificación en mi móvil y Javi ponía el mensaje en nuestro grupo interno de La Crónica Desde El Sofá. 

Me quedé frío, helado, blanco, pero viendo la cuenta, sólo podía pensar lo que el 100% de personas pensó la primera vez que lo vio, que no podía ser verdad, que era otra de esas mentiras de internet, otro de esos bulos, pero esta vez no había equivocación, ni nada similar, sino poco a poco confirmaciones de lo peor. En ese momento, levanté la mirada y se lo dije a mi mujer la cual puso la misma cara que puse yo, de sorpresa infinita, de algo que no puede ser verdad, V preguntaba qué pasaba y apenas pude medio explicarle lo que había sucedido, con 7 años es casi lo mejor que se puede hacer.

Después de ese momento recuerdo que sólo tenía ojos para ver qué se iba comentando, qué se iba diciendo, qué se iba confirmando, era una forma de ir haciéndome a la idea de algo que casi dos semanas después aún parece como algo irreal. Ese día era domingo, día de partidos de NBA a un horario medianamente decente, así que una vez se quedó la casa tranquila, enchufé el League Pass y empecé a mirar lo que probablemente fue una de las jornadas más tristes en la historia de la NBA. Jugadores abrazados, jugadores llorando, todos con esa sensación de shock, de que algo había pasado que no podía ser verdad.

Los primeros homenajes llegaban de forma de no jugar las primeras posesiones, 24 segundos de respeto y de no pasar al otro campo, 8 segundos de respeto, dos números que lo dicen todo. En cada cancha se estaba haciendo lo mismo, pero yo tenía ganas de ver qué pasaba en la que yo estuve, donde lo vi, donde pasé uno de los días más felices de mi vida, quería ir a Nueva York, quería ir al Garden.

A la 1 de la mañana jugaban en el Madison Square Garden, el equipo local contra los Nets, todo un derbi y el MSG estaba iluminado con los colores de Lakers, Mike Breen empezaba la retransmisión del partido con la voz entrecortada, los jugadores apagados y en las pantallas de ese pabellón donde yo estuve se mostraba un vídeo de tributo hecho con la celeridad del momento, pero con un respeto infinito, los números 8 y 24 en el suelo de esa pista mítica durante esos instantes de silencio sepulcral, Breen y Frazier sin saber qué decir, sin realmente querer decir nada, eran momentos de callar, momentos de sentir, momentos de llorar. Empezó el partido, la bola para Nets y pasaron los 24 segundos con el Madison gritando su nombre, balón para Knicks y repitieron la misma acción bajo los aplausos y los gritos con su nombre, las lágrimas de los aficionados con camisetas de Lakers que se abrazaban en las gradas, no era una noche más en el Madison, era una noche triste en la gran manzana.

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Y hasta aquí la primera entrega de Desde El Sofá, que casi podríamos decir que es la entrega 0, a partir de ahora cada semana o cada 15 días tendrás en tu correo algo similar a esto, algunas veces con más texto y otras con más audio, eso dependerá de la ocasión, hasta entonces, que la fuerza os acompañe.

d.